Educación ambiental en las empresas ¿es necesario incluirla?

El planeta tierra representa directamente la casa de todos los ciudadanos a nivel mundial. Cuidarla es nuestra obligación. Nadie quiere tener su hogar en mal estado y por ello, somos nosotros mismos quienes debemos cuidarla y fomentar una educación ambiental.

By José Delgado

Cada año que pasa, el ambiente natural manifiesta de distintas formas el maltrato por el que pasa actualmente. Pero cabe destacar que esto no ha sido solo por los daños recientes, sino por un cúmulo de sucesos cuyo efecto está llegando hoy. 

Esto conlleva todos los estratos sociales, religiones, razas y géneros sexuales. No es asunto solamente de quiénes tienen el control gubernamental en un país o del que tiene dinero. Cada uno de los ciudadanos puede poner su grano de arena para recuperar todo el tiempo perdido durante años.

Desde la reducción del consumo eléctrico en aparatos que no estemos utilizando, hasta cambiar por ejemplo las bombillas normales a unos tipo LED. El reciclaje y la reutilización de ciertos materiales que podemos aprovechar para otras actividades.

Cabe destacar que, con educación ambiental, nos referimos específicamente a todas las campañas o modalidades en las que enseñamos a la sociedad los beneficios de las riquezas naturales, cómo cuidarlas y hacer un uso correcto de ellas. 
 

 

La importancia de la educación ambiental

Protege el medio ambiente

Claramente, el punto más importante de la educación ambiental resulta el cuidado del medio ambiente y el planeta tierra. Esto hace que creemos conciencia sobre los motivos por los cuáles vale la pena este tipo de acciones.

Asimismo, saber con claridad en cuál es el estado actual del planeta tierra, cuánto podría quedarnos de vida o de recursos naturales y qué podría pasar cuando estos se acaben, hace que nuestro miedo se convierta en un pronto reaccionar.

Formación de ciudadanos

Irónicamente, el hecho de vivir en una ciudad, no te hace ciudadano. La palabra ciudadano, de forma más profunda, tiene una amplia relación con la conducta que tengas con respecto a distintos temas de carácter social. Aquí es donde entra también la importancia de la educación ambiental en los más jóvenes.

Si comienzas a formar ciudadanos responsables en distintos ámbitos que influyan en el planeta y el cuidado del medio ambiente, en una década las cosas serán mejores. Sin embargo esto es a largo plazo.

Para actuar en un período de tiempo más corto es necesario incluir a los adultos, que a ciencia cierta son los que están trabajando día a día en cada una de estas empresas o tienen más posibilidades de colaborar con el medio ambiente.

Trabajo en conjunto

Que actúe solamente una persona, no hace que el cambio llegue. Dejar que actúen aquellos que están en un puesto gubernamental tampoco. La educación ambiental crea compromiso tanto con la sociedad como con el hecho de entender el porqué es necesario hacerlo todos juntos, como un solo equipo.

A esto se apuntó líneas atrás cuando se enfatizó en decir que no importan razas, religiones o estratos sociales. Todos, desde sus trincheras, podrían dejar una huella importante que colabore con el cambio climático y ambiental. 

Fomenta la tolerancia hacia los problemas sociales

Por otra parte, este no sería el único problema social y ambiental que existe en el mundo. Pero hay que empezar por algo, siendo la educación ambiental el escalón principal para poder combatir los demás.

Formar jóvenes que se preocupen por el medio ambiente, es también tener la posibilidad de que en un futuro se puedan tener ciudadanos más conscientes y sensibles ante otros inconvenientes que puedan surgir.

 

Las empresas como mecanismo de educación

En ocasiones hemos escuchado que no hay mejor forma de enseñar, que dar el ejemplo. Por ende, tanto las personas que tienen impacto en la sociedad como las grandes empresas y corporaciones deben colaborar en cuanto al tema de la educación ambiental.

Cabe destacar que son estas empresas las encargadas, más allá de promover la educación ambiental, de mantener en orden el cuidado del planeta. Sobre todo aquellas industrias que se manejan con diferentes materiales que influyen ampliamente en la contaminación del medio ambiente.

Es por esto que, primeramente la promoción de los valores antes de hacerla externa y promulgar con el ejemplo mediante diferentes campañas, hay que empezar por enseñar de forma interna para que acciones como el reciclaje sean hábitos y no obligaciones.

La intención principal de estas compañías está en llegar a la autosustentabilidad, aquella posibilidad de valerse por sí mismo, sin recurrir a las acciones externas para poder progresar. Con ello, podrán colaborar en un porcentaje amplio con el medio ambiente, sin tener que producir con materiales dañinos.

Entre otras acciones destacan el aprovechamiento de piezas de aquellos aparatos afectados y que ya no se estén utilizando, sin tener que fabricar otros. El ahorro energético y la concientización del uso del agua, son otro par de estrategias importantes para las empresas.

 

Un día al año, para fomentarlo

Asimismo, podemos ver el nivel de importancia de la educación ambiental en la celebración que se realiza mundialmente cada 26 de enero. En este día, así como debe hacerse en el resto del año, se fomentan un poco más los niveles de conciencia que deben tener tanto las empresas como los ciudadanos particulares para mantener sano el planeta.

Por lo que no solo es una tarea de los empresarios (Pymes o corporaciones más grandes), sino también debe ser frecuente en las escuelas e incluso en la educación que se fomenta desde la casa. En el hogar, los niños aprenden a ser personas y humanos de calidad.

Y aunque la intensificación de campañas sobre el cuidado del medio ambiente es más reciente de un par de décadas para acá, este día en específico no. El mismo tiene origen desde el año 1972, tras una Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano realizada en Estocolmo (Suecia).

A partir de ese momento, se obligó a todos los miembros que pertenecían a la organización a atender los problemas del medio ambiente dentro de su agenda de gobierno. Entre otras decisiones tomadas, también se incorporó la educación ambiental, para buscar fomentar su importancia y el impacto que tiene no hacerlo.

Todas las solicitudes y metas están expuestas en la llamada Carta de Belgrado (que fue promulgada en 1975). En dicho documento, se habla desde el papel que deben tener los ciudadanos con la naturaleza, hasta el cómo debe actuar una empresa.

La meta ambiental propuesta está en “mejorar todas las relaciones ecológicas, incluyendo la relación de la humanidad con la naturaleza y de las personas entre sí”. Asimismo, se consideró como meta de la educación ambiental, lo siguiente:

“Formar una población mundial consciente y preocupada con el medio ambiente y con los problemas asociados, y que tenga conocimiento, aptitud, actitud, motivación y compromiso para trabajar individual y colectivamente en la búsqueda de soluciones para los problemas existentes y para prevenir nuevos”.

Los países participantes en aquel momento de la ONU especificaron que los destinatarios para todos estos programas de educación ambiental deben dividirse en dos. El primero está asociado a la educación formal: alumnos de preescolar, media y superior, lo mismo que a los profesores y a los profesionales durante su formación y actualización.

Por otra parte, como sector dos, está la educación no formal: jóvenes y adultos, tanto individual como colectivamente, de todos los segmentos de la población, tales como familias, trabajadores, administradores y todos aquellos que disponen de poder en las áreas ambientales o no.

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